Lo había conocido en el bus una mañana de invierno, tenía unos ojazos oscuros increíbles que incitaban a perderse en ellos, me invitó a salir y decliné la invitación, me ponía nerviosa su cercanía y preferí mantenerme a distancia.
Llegué a mi destino y descendí, al bajar el último peldaño ya estaba arrepentida, quería regresar, pero no lo hice, pensé que no lo volvería a ver.
Poco después, unos familiares de mi padre y míos, organizaron una reunión, no conocía a esa parte de la/mi familia así que me mantuve un poco distante.
Entrada la noche, salí un rato a caminar, mis pasos me llevaron al final de la calle y lo volví a encontrar, charlamos ampliamente, tenía una conversación fluida e interesante, me invitó a salir y pensé, realmente hay segundas oportunidades.
Él se mostró interesado, como aquella vez, siendo más joven me mantenía reservada, estaba a punto de aceptar su invitación para el día siguiente, en ese momento salió el tío de mi padre y dijo.
''Ya se conocen, que bien''
''Nos conocimos hace poco, padre'',
¿PADRE ...?. Ahí terminó lo que nunca empezó por obvias razones.
No, no era casado, pero igual de prohibido.
