Te conozco desde el reflejo de tus ojos, intento imaginar qué vendrá después de tu mirada.
Busco anticipar lo que en tu mente se está creando, porque estoy atenta a cualquier latido diferente que brota de tu pecho, de tu cuello, de la vena que cruza por tu frente.
Tú en cambio me conoces por todo lo que te cuento, mis miedos, mis angustias y alegrías, lo que sueño, lo que anhelo, mis pensamientos y deseos más ocultos, lo que hago a cada momento, cada palabra atrapas, nada escapa a tu interés, esa es tu forma de leerme, de saberme.
Quieres que te adore, que viva solo por ti, para ti, para los momentos que pueda respirar tu aroma. Quieres que por ti me arrastre por caminos espinosos, llenos de cristales rotos, que te llore, que me duela llegar hasta ti y postrarme desnuda, deshidratada, con frío, que sea consciente que solo tú puedes saciar mi sed y arropar mi alma.
Quieres que tu imagen quede intacta cuando bajes del pedestal que construí para ti, con sangre, lágrimas, cardenales, mucho esfuerzo y autocontrol y vuelvas a ser un hombre, tan igual y tan distinto de todos
¿Qué te digo ...?. Para entregarme requiero confianza, paciencia, aceptación, conocimiento de lo que soy y en lo que creo.
Es sencillo,
No me hagas adivinar, no te ocultes detrás de un disfraz, muéstrate, enséñame tus miedos, también tus temores y momentos vulnerables, hazme ver que no eres infalible, pero también, que tienes la capacidad de aprender de los tropiezos, de los tuyos y los míos. Dame la confianza de saber que no eres incompetente emocionalmente, que eres fuerte para guiarme y seguiré tu ejemplo.
Valórame ... Atesórame, invierte tu tiempo en mí, en mis miedos y alegrías, porque por mucho que te adore, recuerda que soy una mujer fuerte, que soy independiente, que puedo vivir sin ti, pero elijo hacerlo bajo tu abrazo, trátame con respeto, con dedicación, con amor, recuerda que, las relaciones deben ser recíprocas.
Recuerda también, que soy humana, que te adoro y aunque me duela, soy fuerte también para decir adiós.
